Integración sensorial

¿Qué es la integración sensorial?

Nuestro cerebro recibe, interpreta, organiza y utiliza gran cantidad de información sensorial. Procesa la información que procede del ambiente y de nuestro propio cuerpo, selecciona lo relevante e importante en cada situación para usarla y dar la respuesta más ajustada a cada momento. Esta respuesta puede ser motora, gestual, conductual, emocional…

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Los sentidos

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Tenemos… ¡8 sistemas sensoriales ! Los más conocidos, oído, vista, gusto, olfato y tacto, pero además tenemos otros sentidos no tan conocidos, pero muy importantes: vestibular, propiocepcion e interocepción. Desde la teoría de integración sensorial nos focalizamos en los 3 sistemas centrados en el cuerpo: tacto, vestibular y propiocepción. Estos son la base de la maduración de las habilidades sensoriomotoras y del desarrollo de las habilidades de praxis.

Conozcámonos más a fondo

El sistema vestibular es el sentido “GPS” y del equilibrio, percibe nuestro movimiento en el espacio al detectar los movimientos y posición de nuestra cabeza.

El órgano vestibular o laberinto se aloja en el oído interno (uno en cada lado) y da información al cerebro de la dirección y velocidad del desplazamiento; también detecta y responde a la fuerza de la gravedad.

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El sistema vestibular es el responsable de que estabilicemos la postura para no caernos cuando nos desequilibramos, que podamos mantener la mirada en un punto fijo mientras nos movemos, de que nos orientemos en el espacio, o de que mantengamos un nivel de alerta adecuado al momento. Además es el sistema responsable de un buena integración de los dos lados del cuerpo; es base fundamental de nuestro desarrollo psicomotor.

Por ejemplo…  Si vamos en bici o moto y cogemos una curva, la bici se inclina, pero nuestra cabeza va a la vertical, de esta forma mantenemos la orientación y estabilidad para no caernos. O podemos correr para interceptar una pelota que chuta un amigo; esto supone que anticipamos la dirección y velocidad de la pelota, que estabilicemos nuestra vista en ella y preparemos nuestra postura y movimiento para la acción.

La propiocepión es el sentido que informa continuamente a nuestro cerebro de la posición y movimientos de nuestro cuerpo. Los receptores se alojan en nuestros músculos, articulaciones, ligamentos, tendones.. Sentimos y “sabemos” en que postura tenemos colocado el cuerpo, con qué fuerza tomamos los objetos y cómo tenemos que movernos en cada situación.

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Por ejemplo… Para subir un escalón no necesitamos mirar nuestros pies.
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El sistema táctil: A través de nuestra piel y mucosas percibimos aquello que estamos tocando o que nos toca; recibimos esta información través de los receptores sensoriales que están en nuestra piel. Podemos percibir/discriminar cualidades de los objetos como forma, tamaño, textura, temperatura, firmeza, dureza, flexibilidad..

Un buen procesamiento de la información táctil es básica para generar nuestro esquema corporal al informarnos de los límites y el movimiento de nuestro cuerpo (a través de la piel), saber movernos, usar herramientas…

Por ejemplo… Podemos vestirnos y abrochar los botones sin mirar gracias al feedback que percibimos con nuestros dedos del botón y del ojal, lo que nos permite manejar estos materiales con precisión. O podemos manejar la comida dentro de nuestra boca porque percibimos la textura, el tamaño, su temperatura, densidad…

¿Cómo es el proceso de la integración sensorial?

Nuestros sistema nervioso trabaja para interpretar los estímulos que nos llegan, tanto del exterior como de nuestro propio cuerpo, diferenciar lo relevante de lo que no,  para dar respuestas acorde a la situación y necesidad de cada momento.

Los estímulos que nos rodean y los provenientes de nuestro propio cuerpo son percibidos por los receptores sensoriales, que los llevan por diferentes vías al SNC (sistema nervioso central). Allí son recibidos y registrados para discriminar y modular esta información sensorial y poder emitir una respuesta adaptada al estímulo que nos ha llegado.

El procesamiento sensorial de cada persona es único. A medida que crecemos elaboramos herramientas y estrategias para lidiar con los estímulos que nos llegan constantemente y durante todo el día. No todos los estímulos son iguales para todo el mundo.

La disfunción en el procesamiento sensorial se produce cuando nuestro desempeño ocupacional se ve comprometido y no podemos llevar a cabo las respuestas adaptadas que se esperan, generando malestar en la propia persona y en su entorno.

 

En el caso de los niños y niñas… 

Dificultades de aprendizaje

La escuela es un área de mucha importancia en la vida diaria de los niños y las niñas. Dentro de este área se dan diversas situaciones (el tiempo del aula, del patio, el comedor, las actividades extraescolares, los deberes en casa…). Cada uno de estos contextos presenta diferentes retos y requieren de respuestas específicas y adaptadas a cada una de ellos.

 

Problemas en la lecto-escritura: aprender a leer y escribir es un complejo aprendizaje que requiere del buen registro, discriminación y modulación de los sistemas sensoriales visual, propioceptivo, táctil, vestibular y auditivo. Cuando no hay un buen procesamiento de estas informaciones sensoriales, puede reflejarse en problemas con la copia de figuras/letras, desorganización y cansancio en la escritura, letra ilegible (demasiado grande/pequeña, amontonada…).

Motricidad fina

La motricidad fina es una habilidad muy presente en las actividades de la vida diaria, como puede ser en el vestido (atarse los cordones, abrochar/desabrochar cremalleras y botones…), escuela (escritura, recortar, pasar páginas…), en definitiva aquellas tareas en las que tengamos que manejar y manipular con precisión objetos y herramientas con las manos. La lengua también realiza movimientos finos y precisos para articular los diferentes sonidos en el habla y en la alimentación.

 

Para el desarrollo de una buena motricidad fina es necesario el desarrollo de unas funciones sensoriomotoras previas. Necesitamos una buena percepción y discriminación táctil (textura, tamaño, forma..), que nos de un feedback para saber cómo mover los dedos en el manejo de estos objetos; un buen cálculo del peso y maleabilidad del objeto para saber cuanta fuerza exactamente debemos emplear en la tarea…

 

Además, las actividades manipulativas no dependen únicamente de manos y dedos. Para poder tener una buena pinza para la escritura y otras tareas de precisión necesitamos que nuestra mano-muñeca tengan una buena extensión y que una parte de la mano mantenga se mantenga estable para disociar los dedos. También necesitamos que los músculos de todo el miembro superior estén bien coordinados, estabilidad de la musculatura del hombro y que haya una buena base postural en todo el tronco.

 

Si esta base previa no está bien establecida, supondrá un mayor esfuerzo y dificultad realizar aquellas tareas manipulativas y de motricidad fina. Esto puede generar evitación, rechazo, dependencia y/o sentimiento de fracaso o pobre autoconcepto.